Para ser felices solo necesitamos
• Amarnos y creer en nosotros
• Una motivación
• Reconocer que no somos iguales
• No guardar rencor y perdonar
• Respetar lo que no nos pertenece
• Amar a otros
• Agradecer y sonreír
¿Fácil verdad?
Pues se feliz
Un poco de estilo de vida, redacción y viajes
Para ser felices solo necesitamos
• Amarnos y creer en nosotros
• Una motivación
• Reconocer que no somos iguales
• No guardar rencor y perdonar
• Respetar lo que no nos pertenece
• Amar a otros
• Agradecer y sonreír
¿Fácil verdad?
Pues se feliz
«Abróchense los cinturones, estamos a punto de aterrizar».
Despierto y veo por la ventanilla del gran avión el cielo azul sin fin y las nubes que lo complementan con su forma peculiar.
No sé cuánto tiempo he dormido, solo sé que estoy a punto de culminar mi viaje.
Ha llegado el fin.
Estiro cada parte de mi cuerpo y vuelvo a mirar por la ventanilla del avión.
Si en el cielo hay un comienzo, debe haber un final, pero ¿cuál será el final de mi aventura?
Me abrocho el cinturón y me percato de que a mi lado hay una persona mirándome.
Sonrío por cortesía y continúo preparándome.
No puedo evitar volver a mirarlo porque sus ojos son penetrantes pero su mirada es dulce.
«¿Te conozco?» pronunciaron mis labios.
«Ahora si» me dice esta dulce voz, agradable a mis oídos.
Suelto una carcajada en respuesta a su comentario.
«Nadie se cruza en tu camino por casualidad y tu no entras en la vida de alguien sin una razón, ¿no crees?».
Asiento con la cabeza y me dispongo a recoger mis cosas.
Este extraño pasajero a pesar de que era un desconocido para mí, su compañía era placentera, era agradable, era importante.
Este hombre creaba en mí una sensación de tranquilidad y seguridad. Podía respirar paz estando cerca de él.
¿Podía confiar en alguien que apenas conocía?, ¿Quién era este hombre que provocaba algo en mi ser?, ¿Por qué sus ojos brillaban cada vez que me mira?
«Eres diferente», le dije.
Él solo sonríe y dice; «¿Te cuento una historia?».
«Seguro», le contesto con el fin de conocerlo más.
Giro mi cuerpo hacia su dirección para concentrarme más en sus palabras.
Estoy atenta y el comienza a hablar; «Mucho tiempo atrás había un hombre que sabía para que había nacido y su propósito aquí en la Tierra.
Sus papás siempre le contaban las historias de como él llegó a este mundo y para que había llegado.
Para un niño era emocionante saber que era especial y que haría algo grandioso.
Solo hasta que llegó el momento de enfrentarme a la realidad y comenzar a cumplir ese propósito, es que todo se complicó un poco.
Tenía la sabiduría, las fuerzas, las ganas, el amor de hacer mi trabajo, pero tenía miedo.
Ese miedo inundaba mi vida porque sabía todo lo que tenía que enfrentar.
No me preocupe porque el miedo era algo natural y sé que me ayudaría a seguir.
Ese miedo no sería un impedimento para cumplir lo que se me había encomendado, ni detendrá lo que vendrá, por el contrario, me daba más fuerzas para seguir adelante.»
La azafata lo interrumpe para indicarnos que debemos colocar nuestros asientos en la posición correcta porque estamos a punto de aterrizar.
Procedemos a colocar nuestros asientos en posición y el continúa hablando.
«Pasé uno de los dolores más fuertes en toda mi vida.
Mi vida cambió totalmente desde que cumplí esa tarea que me habían asignado.
Deje que personas que amaba me lastimaran, me hirieran con sus actos y con sus palabras.
Confié demasiado y lo único que recibí no fue tan bueno que digamos.
Yo quería darles lo mejor y que ellos pudieran tener un mejor futuro.
Yo creí que con mi amor podía cambiar a las personas, pero muchas veces ellas no quieren escucharme, no querían cambiar.
Les enseñe cosas buenas, cosas que podría ayudarles en la vida y darles una razón para vivir.
Di todo de mí y solo recibí heridas a mi corazón».
Mientras este extraño hablaba podía sentir una corriente por todo mi ser.
Pude sentir su dolor.
Una sensación extraña me inundó.
«Moría por ellos, moría por la verdad, morí por amor».
El avión comenzó con su meneo peculiar de aterrizaje.
Son los 5 segundos más horribles, pero ya estoy en casa.
Entre aplausos, risas y muchos deseos de llegar a casa, miro nuevamente por la ventanilla del gran avión y me pregunto; ¿Este es el fin? o ¿Habrá algo más esperándome?
Me volteo para despedirme de mi nuevo amigo y decirle que lamento no haber podido escuchar toda su historia.
Pero para mi sorpresa, ya no estaba, había desaparecido.
Miro para todos lados buscando su presencia, pero no lo encontré, solo vi una nota que había dejado en el asiento y decía así: «Mi historia no ha terminado y la tuya apenas comienza.
Yo vivo y por eso tu vives también.
Nos volveremos a encontrar. Jesús».
Los últimos 15 minutos de mi viaje los viví junto a Jesús, mi eterno compañero de viaje.



Una sola vida.
Miles de experiencias.
Ojos que capturan las mejores fotos.
Una maleta llena de recuerdos.
Horas que se vuelven minutos, se vuelven segundos.
Países.
Personas.
Colores.
Ciudades.
Historia.
Abrazos.
Besos.
Sonrisas.
Amigos.
Vida.
¿Quieres aprender a vivir?
Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo.
¿Quieres vivir lo que has aprendido?
Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo.
¿Quieres vivir de aventuras?
Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo.
El mismo sol.
La misma luna.
Miles de kilómetros.
Miles de millas.
Frío.
Calor.
Un mismo cielo.
Una misma noche.
Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo en un segundo.
Cierro tus ojos y deja volar tu imaginación.
Conecta tu corazón con el mío y vamos a darle la vuelta al mundo en un segundo.
Vive y vive aún más, vive bien.
Ríe y ríe aún más, ríe a menudo.
ama y ama aún más, ama mucho.
La amistad no es una cosa grande, es un millón de pequeñas cosas.
Ve lo bueno en la gente y se agradecido.
No hay un tiempo específico.
No hay una hora fija.
Solo estar dispuesto.
¿Estás preparado?
¿Te atreves a mirar por la ventana el paisaje?
Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo.
Se acerca el fin de un año, el fin de una temporada, el fin de un capítulo más y el comienzo de una nueva historia.

Para muchas personas el fin de año es un acontecimiento más, pero para otros son logros alcanzados, metas realizadas, intentos fallidos, nuevos comienzos, nuevos intentos.
No tengo resoluciones para este nuevo año que se acerca porque nunca las cumplo, solo tengo deseos que anhelo y voy a cumplir.
Deseo más sueños que pueda realizar, más música para bailar.
Más café para compartir con mis amigas, más libros para dejar volar mi imaginación e inspiración.
Más atardeceres para poder apreciarlos, más oportunidades para crear.
Más caminatas largas junto a esas personas que amo y más risas, porque ser feliz es gratis.
Más abrazos de esos que te cortan la respiración.
Más viajes (¡Si! Muchos más) donde pueda crear recuerdos que duraran toda la vida.
Más amor porque el amor es el centro de mi vida y que mejor amor que el que Dios me ofrece.
Más felicidad porque con la que tengo no me conformo.
Para este nuevo año no pido un carro porque ya tengo uno, no pido dinero porque Dios siempre me provee, no pido un novio porque en el tiempo de Dios llegará.
Solo pido salud para vivir muchos años más junto a mi familia, pido que nuestra amistad crezca.
Pido muchos días de experiencias que pueda plasmar en un papel, pido un corazón humilde para servir.
No todo gira en torno a pedir si nos mas bien en agradecer y brindar.
Como es tradición, cuando se acerca el tiempo de recibir este nuevo año siempre hacemos el famoso conteo de los últimos 10 segundos de este año que pasara, en este caso no quiero hacer la excepción:
10- Brindo por los besos repartidos
9- Brindo por más noches con amigos
8- Brindo por los fracasos y las caídas que me enseñaron y me ayudaron a levantarme
7- Brindo por los que se fueron y por los que vendrán
6- Brindo por Puerto Rico porque que mejor lugar para nacer y vivir donde todos los demás vacacionan
5- Brindo por la vida en la Tierra porque cuando se me acabe, tendré otra y esa no tendrá fin.
4- Brindo por la esperanza porque no está perdida
3- Brindo por el amor porque durara para siempre
2- Brindo por nuestra amistad
1- Brindo por ti que me lees y me dedicas unos minutos, deseo las mejores cosas para ti y los tuyos
¡Brindemos!
Entre el frío y el silencio, me encuentro aquí, encerrada en estas cuatro paredes sin saber a dónde ir.
Miro para todos lados, coloco mis manos en mis mejillas tratando de pensar, pero mi mente está en blanco.
Dejo correr mi imaginación y comienzo a escribir estas líneas:
«Camino hacia ningún lugar,
Corro y no encuentro el final,
Miro, pero todo está en oscuridad,
Busco tus abrazos, y solo encuentro soledad.
Solo en ti esta mi libertad,
Porque tú, oh Señor me has amado,
como nadie jamás.
Mi corazón se alegra,
Por tu enorme bondad,
Y me abrazas en silencio
Y me haces descansar.
Te amo y siempre te amare,
Eres mi Dios y mi guía
Y por eso te bendeciré.
Entre líneas abro mi corazón,
Como una ofrenda de gratitud en tu honor,
Porque recuerdo que eres un Dios Santo,
Amoroso y consolador»
Entre el frío y el silencio, me encuentro aquí otra vez, encerrada en estas cuatro paredes sin saber a dónde ir.
Miro para todos lados, coloco mis manos en mis mejillas tratando de pensar, pero mi mente está en blanco.
Dejo correr mi imaginación y te encuentro a ti.
Cuenta cada detalle en tu vida como las estrellas del cielo, saber que siempre están ahí, aunque no las veas.
Que, en medio de la neblina, ahí está la pequeña estrella luchando entre algo tan grande para dejarse ver y demostrar que es real.
Así de real es lo que Dios te ofrece; su amor, su perdón, su salvación, la vida de su hijo por la tuya.
Muchas ves no vas a poder ver, sentir o entender, pero Dios siempre estará ahí demostrándote que es real.
Un día cuando la noche este hermosa, mira al cielo y observa detalladamente la luna y las estrellas y te darás cuenta de que Dios es tan real y tan perfecto.
«No permitas que nadie ni nada detengan los anhelos que tienes y quieres alcanzar.
Recuerda que al final del túnel oscuro siempre brillará la luz que te guía.»

Aquí estoy nuevamente escribiendo porque es que no puedo contener el no poder expresar lo que siento y que otros puedan tener la dicha de vivirlo conmigo.
Este fin de semana pasado tuve la oportunidad de compartir con un grupo de jóvenes que han marcado mi vida.
Al principio yo no quería trabajar en este proyecto porque no sabía cómo trabajar con jóvenes o mejor dicho no pensaba que podía hacerlo ya que siempre he trabajado con niños.
Pero Dios tenía un mejor plan.
Los jóvenes fueron divididos en grupos y por colores y yo tenía un grupo a cargo.
Mi grupo (rojo) al principio parecía difícil (caras largas, tímidos, enojados) y pensé que este fin de semana no iba a estar muy fácil para mí.
Pero no fue así.
Dios fue preparando los corazones de cada uno de estos jóvenes para lo que ellos iban a experimentar les durara para toda la vida.
Cada uno de ellos con características diferentes, gustos diferentes, pensamientos diferentes, tuvieron la oportunidad, el privilegio de vivir de una forma extraordinaria el amor que Dios le tiene.
Con ellos reímos juntos, lloramos juntos, pero más importante fuimos transformados juntos.
Tengo que admitir que yo no salí de aquel lugar de la misma forma que entre.
Pude descubrir que en la sencillez de un corazón humilde puedo ver a Dios.
Que él tomó mi vasija quebrada y marcada por mi pasado para hacer una nueva.
Nunca habrá palabras para expresar o describir lo que viví con ellos, pero estoy feliz y más que agradecida con Dios de poder llamarlos mi nueva familia.
¡Valórate!
«No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel» Jeremías 18: 6
Recientemente vi la película titulada «Blended» y me gustó mucho (si no la han visto, se las recomiendo), es muy buena.
De toda la película hubo algo que llamo mucho mi atención y es la manera en que ellos enfatizaban la “mezcla» que hay entre las familias.
Hay papá, mamá e hijos, mamás y padrastros, papa e hijos, mamá e hijos.
Enfatizaban que esta “mezcla” era importante y necesaria para cada individuo.
Pero no importa en que “mezclas” estés siempre será “familia”.
Nuestras familias son una mezcla, nosotros no las escogemos, simplemente Dios nos coloca ahí porque sabe que es donde encajamos.
Tenemos mezclas de colores de piel, gustos, pensamientos, costumbres, pero somos familia.
Familia que está en nuestro crecimiento, en nuestro desarrollo, en nuestra vida.
Siempre están contigo y serán tu familia aun sabiendo que estás haciendo las cosas mal o las estás haciendo bien.
Están ahí en las alegrías y mucho más en las tristezas.
“Familia” ha sido el mejor nombre que Dios ha podido establecer para esta “mezcla” de corazones, esta “mezcla” de amor, a esta “mezcla” de unidad.
La familia no es solamente aquella que comparten la misma sangre, sino que también incluye y se expande a todo aquel que toca tu corazón.
Mi familia es la mejor.
En ella tenemos cocineras, artistas, mecánicos, músicos, bailarines, maestros.
Tenemos apellidos diferentes, no vivimos tan cerca, pero somos familia.
Hemos viajado juntos, hemos bailado juntos, hemos reído juntos y hemos amado juntos.
Amor que no se puede explicar, un amor que no se puede medir, un amor que no se puede romper.
Hoy más que nunca celebro a mi familia, los que están presentes y los que no.
Los que tengo cerca y los que están lejos.
Los que me han aconsejado, los que me han apoyado incluso los que me han regañado.
Hoy recuerdo y le doy gracias a Dios por la “mezcla” que hizo en mi familia y el poder permitirme ser parte de ella.